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miércoles, 4 de noviembre de 2015
domingo, 1 de junio de 2014
NADA SUCEDE POR CASUALIDAD...
Ciertamente cuando estás cerca de la Macarena es como si se respirara otro aire, te das cuenta de que todo es distinto.
Con los actos con motivo del 50 aniversario de su Coronación, Sevilla ha demostrado que vive por y para Ella. Sevilla y lo que no es Sevilla.
A su besamanos ha acudido gente venida desde muchos puntos de Andalucía incluso de fuera de ella. Aguantar colas de más cuatro horas, sólo lo hace la fe y la necesidad de encontrarse cara a cara con Ella.
En estos momentos en los que tanta falta hace a la sociedad la palabra Esperanza para seguir caminando en esta vida, es cuando más tenemos que agarrarnos a esa Esperanza terrenal que tanto nos ayuda día a día.
Sabía de su Grandeza pero el pasado martes constaté que lo de la Macarena no es comparable a nada, por mucho que intenten en buscarle competidores. No es terrenal pasa a lo divino.
Gracias por lo que me contaste y acuérdate siempre de lo que te pedí.
A TUS PLANTAS SIEMPRE MACARENA
lunes, 24 de marzo de 2014
jueves, 23 de enero de 2014
LA DINASTÍA DE LOS FRANCO
Rafael Franco Luque, nacido en la localidad cordobesa de Palma del Río en 1881. A los 7 años se traslada con su familia a Sevilla, entablando desde los primeros momentos de su llegada un vínculo con la Semana Santa que se hizo más patente con los costaleros.
Por mediación de una amiga, conoce al capataz Antonio Torres Macías, conocido en el mundillo cofrade por “Juanillo Fatiga”, gracias al cual se fue introduciéndose en el ambiente de capataces y costaleros, participando en sus tertulias y comenzando a tomar sus propias convicciones de lo que tenía y no tenía que hacerse.
De esta forma, en vez de tomar escuela del Fatiga o de Tarila, este último de gran popularidad en aquellos días, toma partido por otro capataz que era considerado como de los más serios, Francisco Palacios, llegando este último a ofrecer a Rafael un puesto en su cuadrilla.
Su aprendizaje lo completa como ayudante de Francisco, entre los años 1905 y 1907, para ir pensando ya en tener su propia cuadrilla, todos de igual altura y disciplinados. En 1908, reúne a su primera cuadrilla de 40 hombres para sacar la Sagrada Mortaja, donde implementó la forma de llevar los pasos de forma natural y llevando terno negro, adoptándolo después el resto de capataces.
Su aceptación fue tal, que ese mismo año fue requerido por la Hermandad del Gran Poder, sacando esta Hermandad durante 35 años de forma casi continuada, salvando los años comprendidos entre 1926 y 1929. En 1910 es requerido como capataz de La Amargura, para llevar el mando del conocido “Silencio Blanco”, siendo ya el capataz y cofrade de esta Corporación durante toda su vida.
Cuando falta Francisco Palacios, se hace cargo de sus cuadrillas, pero al no querer continuar los hijos de Francisco con ellas desaparecen como tal, con respecto al capataz “Juanillo el Fatiga”, paso algo parecido, desapareciendo con él su cuadrilla y el apelativo.
Entre los ayudantes de Rafael se encontraban Agustín Miró como ayudante y Antonio Francés como contraguía, que pronto se independizaron y formaron sus cuadrillas, quedando a Rafael el sobrenombre de “Maestro de Capataces”. Tras abandonar la Mortaja, se incorporó como cofrade y capataz de San Isidoro, Hermandad en la que ha continuado su dinastía.
Destacar que también fue el primero en tener dos cuadrillas, hecho acaecido al ofrecerle ser capataz de La Macarena y, para no dejar el Gran Poder, formo otra. Esto mismo lo fue repitiendo al tener más Hermandades, como fue el caso de La Hiniesta, Prendimiento y Siete Palabras, Santa Cruz, etc. El hecho del aumento de las cofradías y el tener que sacar cada vez más, también aumentó su nómina de auxiliares, entre los que destacaron Manuel el del Gas, José el Naranjero, Ayala y Rafael Ariza Aguirre, este último estuvo 20 años junto al maestro y todos ellos obteniendo gran reputación, en mayor o menor medida. En 1922 se incorpora como capataz a La Candelaria, estableciéndose un vínculo de exclusividad que ha perdurado con el paso de los años.
En 1924 se hizo cargo de la reorganizada Cofradía de Las Penas de San Vicente, en la que estuvo al mando durante 18 años y en 1925 se hizo cargo de la Hermandad del Cachorro.
Rafael Franco Rojas, nació el 6 de febrero de 1913, siendo bautizado en la parroquia de San Lorenzo. Desde muy joven se interesó por el trabajo de su padre y el de otros capataces, haciéndose cargo a los 14 años, en 1927, del palio de la Hiniesta, convirtiéndose en el hombre de confianza de su padre, aunque Rafael Ariza continuó siendo el segundo.
En 1930 se desplazó a Jerez para sacar la Cofradía de San Mateo, llevando de segundo a José Ariza Mancera, hijo de Rafael Ariza. En Sevilla se incorporó a la Hermandad de La Soledad de San Lorenzo, mientras su padre sacaba San Isidoro y Ariza el Cachorro, siendo ya esta última cedida a Ariza a partir de 1928 y Las Cigarreras en 1930, comenzando desde entonces la era de Rafael Ariza Aguirre, como capataz independiente y cogiendo posteriormente Santa Cruz y La Macarena. En 1828, Rafael cambia con Eduardo Bejarano la Cofradía del Valle por la de Montensión.
Manuel Franco Rojas nació el 27 de abril de 1924, siendo bautizado en la parroquia de San Vicente. Comenzó en 1939 como ayudante de su padre, cuando aún no tenía los 15 años, mientras su hermano se encargaba de la segunda cuadrilla de su padre.
Rafael Franco Luque se hizo cargo del Calvario y La Carretería, mientras que su hijo Rafael se hacía cargo de su primera cofradía propia, al reorganizarse la Hermandad de La Vera Cruz, siendo primer y único capataz desde 1944, además participó como cofrade en la vida de esta Hermandad, llegando a ser consiliario de su Junta.
1946 sería el último año de Rafael Franco Luque como Capataz, incluyendo en su nómina la Hermandad del Museo. El 1 de febrero de 1947, falleció a la edad de 66 años, llevando como último traje, en un sepelio multitudinario, la túnica de la Hermandad de La Amargura. El féretro fue llevado desde la parroquia de Santa Cruz hasta el cementerio de San Fernando a hombro de costaleros, capataces y cofrades. El propio Rafael Ariza Aguirre lo definió como el mejor capataz de todos los tiempos.
Rafael Franco Rojas, se hizo cargo de las dos cuadrillas de su padre y todas sus cofradías, queriendo Manolo Franco continuar como ayudante de su hermano. Con Rafael nacen los conocidos “Ratones”, costaleros de baja estatura que se hicieron famosos por la forma de andar sobre los pies en los palios.
En los años 50, llego a sacar en la Madrugá tres hermandades, al incorporarse a La Macarena y seguir en el Gran Poder y Calvario. En 1954, en vísperas de la Coronación Canónica de su Virgen de la Amargura, fue cesado como capataz de su Hermandad, hecho que afectó mucho al capataz. En 1957, saca por primera vez el palio de la Virgen de las Tristezas, que se estrenaba por primera vez. Igualmente se produce en estos años la incorporación a las hermandades de San Roque, La Cena y Trinidad. Igualmente, de forma más esporádica, sacó las hermandades de San Esteban, San Benito, Dulce Nombre, Buen Fin, Exaltación, Quinta Angustia, El Valle o Gitanos y terminó su extensa etapa en el Gran Poder.
La tercera generación de capataces comienza con Rafael Franco del Valle, nacido el 23 de noviembre de 1940, que debutó como capataz auxiliar en 1956. Se retiró en 1965, teniendo desde entonces esporádicas intervenciones. Sus hermanos Juan Antonio y Carmelo Franco del Valle, nacieron el 18 de junio de 1943, comenzando a trabajar con su padre en la Semana Santa de 1959, llevando el paso de la Virgen de Regla. Otro de los auxiliares de Rafael Franco fue Rafael Salvatella.
En 1960 Rafael Franco vuelve a sacar La Macarena, tras la etapa de Alfonso Borrero, igualmente se incorpora al Cachorro y deja la Carretería. En 1964, con las dos cuadrillas integradas en La Macarena, tuvieron la ocasión de ser partícipes en la Coronación Canónica de la Titular.
En los años 60, la Hermandad de Madre de Dios del Rosario tenía como hermano mayor a Rafael Franco y a su hermano Manolo Franco como secretario, alcanzando esta Hermandad gran esplendor en esta década. 1965 marco la incorporación de Rafael Franco como capataz de Pasión y El Silencio y la no continuación en La Macarena. El Domingo de Ramos de este año saca tres hermandades, al requerirlo en última instancia la Hiniesta y el Viernes santo otras tres, al pasar la Trinidad a este día a causa del Santo Entierro Magno.
El fallecimiento de Julián Sánchez Grau y la avanzada edad de Antonio Parugue, además del distanciamiento de Rafael Franco del Valle, hace que tome impulso la carrera de Juan Antonio y Carmelo del Valle, que se hacen con puestos fijos en San Roque, Expiración del Museo, Candelaria, Virgen de la Cabeza, de la Merced, de la Concepción y del Patrocinio, en el caso de Juan Antonio y Gracia y Esperanza, Aguas del Museo, Salud de San Nicolás, Siete Palabras, Señor de Pasión, Nazareno del Silencio y Cachorro, en el caso de Carmelo.
Aparte de eso, tuvieron casos independientes como Santa Marta o Cristo de Burgos y colaboraciones conjuntas en Esperanza Trinidad, Santa Cruz o Esperanza de Triana. En 1975, coincidiendo con la transición a las cuadrillas de hermanos costaleros, supuso la continuidad de Rafael Franco Rojas en solitario, junto a su hermano Manolo, debido a diversos motivos laborales que apartaron a sus hijos del martillo. Rafael murió el 24 de marzo de 1985, eso sí: como capataz en activo. El 31 de enero de 2011, fallecía el capataz y escritor Carmelo Franco del Valle a consecuencia de una larga enfermedad.
domingo, 19 de enero de 2014
LA DINASTÍA DE LOS BEJARANO
Eduardo Bejarano Vélez nació en 1888, comenzando su andadura como capataz en 1910, cuando a la muerte de Francisco Palacios, le sustituyó en el Silencio.
Eduardo ejercía de capataz el Domingo de Ramos, Jueves y Viernes Santo, cediendo su cuadrilla el resto de días a Eugenio García “El Gaseoso”, que fue padrino de Manolo Bejarano Rubio, nacido el 2 de febrero de 1920. Además de contar con El Gaseoso, su hermano Francisco Bejarano también le ayudaba en las labores de mando.
Hombre comprometido con su cuadrilla, que además era capataz del muelle, tuvo en un principio las cofradías de Montesión (que permutó con Rafael Franco por El Valle) y la O (que dejaría por El Cachorro), además de la ya nombrada del Silencio.
En 1940 fallece Eduardo a los 52 años, que sumado al distanciamiento de su hijo Manolo, aun con inexperiencia a la edad de 20 años, hicieron que se hiciera cargo de las cuadrillas Alfonso Borrero.
Manolo Bejarano, aunque siguió con las labores de capataz en La Virgen de los Reyes y otras Glorias vinculadas a su padre, no se incorpora como capataz hasta 1948, estando 21 años al frente de La Estrella, Lanzada y Montserrat, aparte de estar menor tiempo en Las Penas, Javieres y Gran Poder, sacando ocasionalmente a La Trinidad.
En 1948 nace su hijo Eduardo Bejarano Uceda. Su retirada en 1970, sobre todo por problemas de salud, no impidieron que esta dinastía, haya pasado con letras de oro a la historia del martillo y la trabajadera, siguiendo la misma de la mano de Eduardo e Iván Bejarano.
Manolo Bejarano introdujo en paso racheado durante su permanencia casi por 12 años al frente del Gran Poder. Se puede hablar de Manuel López Díaz “El Moreno”, como el sucesor de Manolo, que también contó en sus filas con ayudantes de la categoría de Antonico y Salvador Perales. Manolo falleció el 19 de octubre de 1998.
No hay que olvidar que el apellido Bejarano está íntimamente ligado a la Virgen de los Reyes, siendo más de medio siglo de vinculación entre la salida de la Virgen y este apellido.
domingo, 29 de diciembre de 2013
HOMBRES DE LEYENDA
Pepe Ariza y su hijo Rafael en San Julián. 1958
Rafael Ariza Aguirre. Semana santa 1963
José Ariza. Sábado Santo 1965
Alfredo Torres, Manolo y Eduardo Bejarano 1992.
Rafael Franco 1981
Salvador Dorado, 1976
Salvador Dorado, 1976
Luis, Antonio y Manolo Rechi. 1983
Luis Rechi en Santa Genoveva. Paso a nivel. 1962
Alfonso Borrero en San Bernardo. Semana Santa 1954
Vicente Pérez Caro. Viernes Santo Madrugá. 1972
Máximo Castaño. Domingo de Ramos. 1970
Domingo Rojas Puerta. Miércoles Santo. 1975
Salvador Perales, Manuel Moreno y Alberto Gallardo. Miércoles Santo. 1982
Manuel Santiago. Paso de la Sentencia Macarena. 1970
José Luque. Jueves Santo. 1993
Manuel Hierro Alfonseca. Semana Santa 1965
José Lérida Vargas y Rocardo "el Balilla". Octubre 1988
jueves, 26 de diciembre de 2013
LA PELÍCULA QUE ME ENAMORÓ DE ESTE MUNDO
Famosa en todo el mundo por su deslumbrante belleza, el arte acumulado a lo lardo de 400 años, el marco único que se despliega y la pasión con la que se vive, la Semana Santa de Sevilla es una celebración barroca que desafía al tiempo y al cambio. Siempre igual a ella misma, siempre fiel a su raíz sagrada y siempre distinta. Esta película, concebida como un poema audiovisual, ofrece toda su emoción y su fuerza a través de la sugestión de la música y del poder de las imágenes.
Año: Grabación, 1992. Edición Remasterizada del DVD, 2004
Director: Manuel Gutiérrez Aragón
AQUELLA SEMANA SANTA
Apenas dos años después de que los hermanos Lumiere inventaran el cine, filmaron el primer documento en Andalucía perteneciente a la Semana Santa de la capital hispalense. Un material histórico que servirá de apertura a otras muchas imágenes, inéditas para muchos, que forman parte de la historia de la Semana Grande de Sevilla, 'La Semana Santa de ayer'.
El siglo XX tuvo una importancia crucial en la historia de la Semana Santa de Sevilla. Con los antecedentes de las fundaciones tempraneras de San Roque o Santa Cruz, en esa década se produciría la creación de nuevas hermandades y una revolución musical.
Una película producida por Ivan Lanzas que muestra el punto de partida de la Edad de Oro de la Semana Santa sevillana.
miércoles, 25 de diciembre de 2013
martes, 12 de noviembre de 2013
AMPARO
La procesión de la Virgen del Amparo es de esas cofradías que me pueden desde siempre. Todavía recuerdo la primera vez que la vi y aquella primera chicotá al son de Virgen del Valle por la calle Gravina.
Creo que no puede haber mejor colofón que esta procesión; por su elegancia, por su sobriedad, por sus sonidos, sus olores... por querer cuidar hasta el último detalle, hasta el detalle más mínimo, para que todo sea un derroche de buen gusto y que su paladar lo podamos saborear hasta que el siguiente Domingo de Ramos vuelva a empezar todo.
La Virgen del Amparo, señorío y clasicismo que atrapa...
sábado, 9 de noviembre de 2013
EL TRATO SECRETO ENTRE LOS CAPATACES MANOLO ADAME Y SALVADOR DORADO "EL PENITENTE"
Manuel Adame Torres, fue un hombre que se tuvo que hacerse así mismo en el mundo de la gente de abajo. A este capataz trianero, nadie le regaló nada nunca, y todo lo tuvo que alcanzar sin ayuda de nadie. Manolo se dedicaba profesionalmente a realizar labores de capataz en el muelle de Sevilla, lugar que durante mucho tiempo fue un auténtico vivero de costaleros para la Semana Santa de Sevilla, aunque no el único.
Manolo Adame se inició en este mundo desde la misma base, primero fue costalero de la cuadrilla de Salvador Dorado Vázquez “El Penitente”, para posteriormente ascender a contraguía y finalmente terminar siendo segundo capataz del paso de Cristo.
Con el tiempo terminó formando cuadrilla propia con otro capataz de gran recuerdo, Paquito Quesada, prototipo de capataz de “paso de palio” mientras que Manolo Adame era el capataz clásico de “paso de Cristo”. Formaron un tándem especial hasta que por motivos de salud Paquito se retiró, pasando entonces Manolo a la delantera de los pasos de palio.
Inicialmente Manolo sólo tenía dos cofradías en Sevilla, Exaltación y Sagrada Mortaja, por lo que el resto de los días de la semana trabajaba con su cuadrilla por localidades de la provincia.
El espaldarazo definitivo le llegará tras sacar por primera vez a la Hermandad de San Esteban, después del excelente resultado obtenido por la cuadrilla, las hermandades principales comenzaron a llamar a su puerta, aunque la cuadrilla de Manolo Adame será siempre recordada en Sevilla por las duras corrías que cada año tenía que afrontar, con importantes pasos de misterio.
Sacó durante su trayectoria como capataz las siguientes hermandades; La Estrella , La Amargura , Las Aguas, Santa Genoveva, San Gonzalo, San Esteban, Los Panaderos, Exaltación, El Silencio, El Calvario, La Mortaja y El Santo Entierro.
Nos situamos en los primeros días del mes de enero del año 1970, las navidades están todavía a la vuelta de la esquina y en el seno de la trianera Hermandad de la Estrella se plantean la elección del nuevo capataz de la cofradía después de la retirada de Manolo Bejarano, acontecida tras la Semana Santa del año anterior (1969). Los primeros intentos de la hermandad van encaminados hacia los dos grandes capataces del momento; Rafael Franco Rojas y Salvador Dorado “El Penitente”.
Tras le negativa de Rafael, que ya contaba el Domingo de Ramos con dos hermandades, La Cena y San Roque, le llega el turno a Salvador, el cual igualmente declinará el ofrecimiento alegando que ganaba más dinero sacando los tres pasos de la Hermandad del Amor. No obstante, Salvador se permite la licencia de aconsejar la contratación como capataz de la hermandad de la calle San Jacinto, a Manolo Adame, al cual le unía una gran amistad desde la época de permanencia de Manolo en la cuadrilla de Salvador.
Inicialmente a la hermandad no le hizo mucha gracia aquello, pero el buen momento por el que atravesaba la cuadrilla de Manolo Adame, y el hecho que fuera trianero de cuna terminaron de decantar la balanza a su favor. Una vez cerrado el acuerdo entre el nuevo capataz y la hermandad, ya sólo faltaba por cerrar un pacto secreto al que habían llegado Manolo Adame y su amigo Salvador Dorado “El Penitente” como pago de los buenos informes que Salvador procuró de Manolo a la hermandad.

El pacto sellado entre los dos capataces era el siguiente: Al regreso del paso de palio de la Virgen de la Estrella , en la entrada misma de Triana una vez pasado el puente, la cuadrilla de Adame tenía que dejar dar una chicotá larga a la cuadrilla del “Penitente”.
Y llegó la madrugada del Lunes Santo. La Hermandad de la Estrella retorna por el puente a la iglesia de San Jacinto después de haber realizado la estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral de Sevilla, mientras la cuadrilla de palio del “Penitente” una vez encerrado el paso de la Virgen del Socorro toma posiciones en las inmediaciones de la capillita del Carmen.
Llega el momento de la verdad, el paso de la Virgen de la Estrella ya se encuentra en suelo trianero. Después de que Manolo Adame y el que por entonces era su segundo Máximo Castaño Lagares, hicieran salir –no sin gran trabajo- a su cuadrilla para dar paso a la otra, se levantó el paso de palio de la Estrella al son de la marcha Campanilleros de aquella forma tan sin igual, que popularizó la cuadrilla de Salvador Dorado, meciendo el paso mientras se levantaba a pulso. El delirio entre el público se hizo presente, no parando de aplaudir hasta que los costaleros posaron el paso en el suelo al concluir la chicotá.
Ahora tocaba colocar de nuevo bajo las trabajaderas del paso a la cuadrilla de Manolo Adame, ésta, herida en su orgullo por haber sido sacada del paso sin su consentimiento, se negaba a ocupar nuevamente sus puestos. El momento era una mezcla de tensión, expectación y sentimientos no comprendidos. Sólo los ruegos de Máximo y las lágrimas de Manolo que no sabía cómo solucionar aquello, consiguieron que la cuadrilla, eso sí con alguna falta se metiera debajo del paso de la Virgen de la Estrella nuevamente.
Manolo era un hombre recio, tosco, al que difícilmente se le notaban las emociones, pera aquella madrugada de Lunes Santo, las lágrimas le afloraron en un corto espacio de tiempo, la primera vez como consecuencia del problema que se le venía encima con su cuadrilla, referido anteriormente, y poco tiempo después la segunda, cuando su cuadrilla ya colocada debidamente avanzaba sobre los pies de forma majestuosa por la calle San Jacinto con la Virgen de la Estrella en una chicotá que para los allí presentes pareció eterna.
El pique surgido entre las dos cuadrillas fue el resultado del pacto secreto al que habían llegado los dos capataces, ajenos a la sensibilidad y el amor propio de sus costaleros.

miércoles, 6 de noviembre de 2013
lunes, 4 de noviembre de 2013
AMPARO DE LA MAGDALENA
Una cofradía atemporal. Derroche de elegancia y clasicismo como broche de oro a las glorias sevillanas. Cita ineludible para todo buen cofrade.
Romanticismo en estado puro, todo un deleite para el gusto cofrade.
domingo, 3 de noviembre de 2013
miércoles, 30 de octubre de 2013
martes, 29 de octubre de 2013
EL ORIGEN DE LOS "CHIQUININOS"
Rafael sacando el Palio de San Esteban, no tiene desperdicio la foto, el viejo costalero, los Guardias Civiles, el policía mirando el trabajo de los costaleros y Rafael Franco arengando a su cuadrilla de los ratones en la salida.
Una de las preocupaciones que más quebraderos de cabeza daba a los antiguos capataces era, sin ir más lejos, la altura media de su cuadrilla. Las levantás y arriás de largo trayecto terminaban por fatigar en exceso a los hombres. Rafael Franco Rojas (considerado como el mejor capataz de la historia), continuó la línea de su padre en la selección de costaleros por estatura, y con la idea fija de reducir esta al máximo para conseguir una mayor perfección en el movimiento de los hombres.
Este fue el origen de la célebre cuadrilla “de los ratones”,
así apodados por su escasa altura, que sería pronto mitificada por
numerosos entusiastas durante las décadas de los 50 y 60, debido a la
perfección que alcanzaron en el trabajo sobre los pies en los palios
como los de la Virgen de Regla, El Cachorro, la Macarena, Monte Sión, La
Virgen de las Aguas, etc.
La famosa cuadrilla "de palio" conocida como “la de los ratones”
la formó el padre de Rafael Franco (para sacar sus pasos de palio) con
gente mucho más chica porque se dio cuenta que levantar mucho los pasos
era algo que destrozaba a los hombres. Mucho subir y mucho bajar era
algo que agotaba.
Esa cuadrilla inventó lo de llevar los pasos sobre los pies, sin mecida ninguna, andando “na más”.
Célebres costaleros como “el Boli” pertenecieron a esta cuadrilla para la cuál incluso hubo que calzar las parihuelas y trabajaderas de algunos pasos..
Esta
antigua cuadrilla fue la primera en crear un “estilo propio” en más de
un aspecto: Crearon un estilo propio de andar, de vestir, de
comportamiento, de todo… Había aficionados que sin ver las caras, ni el
capataz, sabían si un paso lo llevaban “los ratones”. Se veía a
distancia las levantás que hacían, el movimiento de bambalinas, las
mecías hacia adelante, los pasitos cortos...
A la memoria de su
capataz, Rafael Franco Rojas, el Ayuntamiento les concedió una calle. La
calle “Capataz Rafael Franco”, es la antigua vía del Carpio, desde la
Campana hasta la calle Tarifa, y que fue solicitada primeramente por su
Hermandad de la Vera Cruz, donde con su Virgen de las Tristezas se
conocía más si cabe, su cuadrilla de los ratones que a tantas
generaciones han dejado marcadas…
sábado, 26 de octubre de 2013
LA CUADRILLA DE LOS RATONES
- La famosa cuadrilla conocida como “la de los ratones” la formó el padre de Rafael Franco con gente más chica, porque se dio cuenta que levantar mucho los pasos era algo que destrozaba a los hombres. Mucho subir y mucho bajar era algo que agotaba.
- “… esa cuadrilla tiene un historial. Es la que sacó lo de llevar los pasos sobre los pies, sin mecerlo ni ná… Éramos tos mijitas, que algunas veces salíamos de los pasos en la Puerta de los Palos y nos decían algunos: “Lleváis los papeles de los calentitos a rastras, los zancos, los faldones, tó lleno papeles…”
Una de las preocupaciones que más quebraderos de cabeza daba a los antiguos capataces era, sin ir más lejos, la altura media de su cuadrilla. Las levantás y arriás de largo trayecto terminaban por fatigar en exceso a los hombres, como anota el Boli con sus palabras arriba. Rafael Franco Rojas, según palabras de su hijo Carmelo Franco, “continuó la línea de su padre en la selección de costaleros por estatura, y con la idea fija de reducir esta al máximo, para conseguir una mayor perfección en el movimiento de los hombres”.
Este fue el origen de la célebre cuadrilla “de los ratones”, así apodados por su escasa altura, que sería pronto mitificada por numerosos entusiastas durante las décadas de los 50 y 60, debido a la perfección que alcanzaron en el trabajo sobre los pies en los palios como los de la Virgen de Regla, El Cachorro, la MAcarena, Monte Sión, La Virgen de las Aguas, etc. Costaleros como Francisco Reyes Páez – el Boli-, Santiago Estepa Gómez -el Mejo- Juan Cruz, los hermanos Torralbo, José Sánchez Baquet -Hipólito-, Romerito, Portela, los hermanos Domínguez… pertenecieron a esta cuadrilla paara la cuál incluso hubo que calzar las parihuelas y trabajaderas de algunos pasos unos centímetros.
Al Boli se le llena la boca elogiando a su antigua cuadrilla, llegando a hablar de un “estilo propio” en más de un aspecto: “Con estilo propio de andar, con estilo propio de vestir su faja y estilo propio de comportamiento, de todo. Había aficionados buenos y sin ver las caras, ni el capataz, sabían si un paso lo llevaban “los ratones”. Se veía a distancia las levantás que hacían, el movimiento de bambalinas, las mecías eran hacia adelante, con pasitos cortos. A la memoria de su capataz, Rafael Franco Rojas, el Ayuntamiento concedió una calle, inagurada el Domingo de Pasión del año 1991, a los seis años justos de su pérdida. La calle “Capataz Rafael Franco”, es la antigua vía del Carpio, desde la Campana hasta la calle Tarifa, y que fue solicitada primeramente por su Hermandad de la Vera Cruz, donde con su Virgen de las Tristezas se conocía más si cabe, su cuadrilla de los ratones y que a tantas generaciones ha dejado marcada.
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